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Una industria más competitiva debe generar mejores empleos

hace 3 horas
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Columna Horas Extras

Por Daniel Lee Vargas

Ciudad de México 12 de octubre de 2026.- La postulación de Salvador Maese Barraza a la presidencia nacional de Index para el periodo 2027-2028 abre una discusión que va más allá de la competitividad empresarial: qué necesita hacer la industria manufacturera de exportación para convertirse en una fuente de mejores empleos, mayores salarios y oportunidades de desarrollo para los trabajadores mexicanos, y eso lo entiende muy bien él.

Vayamos por partes. El sector IMMEX es uno de los motores de la economía nacional. Atrae inversiones, genera divisas y sostiene miles de puestos de trabajo vinculados con la manufactura y las cadenas internacionales de suministro. Sin embargo, el desafío ya no consiste únicamente en producir más y exportar mayores volúmenes. México necesita elevar el valor de lo que fabrica, desarrollar tecnología propia y formar trabajadores capaces de responder a una industria cada vez más automatizada y especializada.

En ese contexto, la propuesta de Maese, sustentada en su experiencia de 34 años en el sector y en su proyecto estratégico “5+2”, plantea una oportunidad para impulsar una transformación industrial con repercusiones directas en el mercado laboral.

Si la apuesta por la innovación, la ingeniería y el fortalecimiento de proveedores nacionales se concreta, las empresas podrán demandar perfiles técnicos más especializados, abrir nuevas rutas de capacitación y generar empleos de mayor calificación. El beneficio potencial para los trabajadores es significativo: pasar de ocupar puestos concentrados en tareas repetitivas a participar en procesos productivos que requieren conocimientos técnicos, capacidad de adaptación y formación continua.

Pero esa transformación no ocurrirá automáticamente. La incorporación de tecnología también puede desplazar determinadas funciones si no existe una estrategia de capacitación y reconversión laboral. Por eso, modernizar la industria debe significar también preparar a las personas para los nuevos empleos, acercar la formación técnica a las necesidades de las empresas y fortalecer la colaboración con universidades e instituciones educativas. La competitividad del futuro no dependerá exclusivamente de las máquinas instaladas en las plantas, sino de la capacidad de los trabajadores para operarlas, mejorarlas y desarrollar nuevas soluciones.

Otro aspecto fundamental es el fortalecimiento de los proveedores mexicanos. La propuesta de vincular a grandes compañías exportadoras con pequeñas y medianas empresas nacionales podría ampliar las oportunidades de contratación, estimular la creación de puestos de trabajo indirectos y distribuir una mayor proporción de los beneficios de la inversión dentro de México. Una cadena productiva con más contenido nacional no sólo fortalece a las empresas locales: también puede impulsar empleos en ingeniería, logística, mantenimiento, diseño, servicios industriales y desarrollo tecnológico.

A ello se suma la necesidad de resolver obstáculos que afectan tanto a las empresas como a sus trabajadores. La disponibilidad de energía y agua, la infraestructura, la simplificación de trámites y la certidumbre comercial son condiciones indispensables para atraer inversiones y ampliar operaciones. En un entorno marcado por la revisión del T-MEC y la competencia por relocalizar cadenas productivas, la representación de Index tendrá que defender los intereses de la industria y, al mismo tiempo, promover condiciones para que las nuevas inversiones se traduzcan en actividad económica sostenible y oportunidades laborales de largo plazo.

Aquí se encuentra la verdadera dimensión de la candidatura de Salvador Maese Barraza. Su alcance no debería medirse únicamente por la capacidad de atraer capitales o agilizar la instalación de empresas, sino por los resultados que consiga articular entre inversión, productividad y bienestar laboral. Eso exige indicadores verificables: nuevos empleos formales, mejores remuneraciones, capacitación especializada, mayor participación de proveedores nacionales y oportunidades reales de crecimiento profesional.

La industria de exportación no puede conformarse con competir por costos; necesita competir por talento, conocimiento y productividad. Si Maese logra convertir su propuesta en una agenda que integre a empresarios, trabajadores, gobiernos e instituciones educativas, Index podría contribuir a construir un modelo manufacturero más sólido, con beneficios que trasciendan las cifras de exportación.

El reto es que la transformación tecnológica no se quede en las líneas de producción ni la competitividad se concentre en los balances empresariales. El verdadero avance será conseguir que México exporte productos de mayor valor agregado y que esa evolución también se refleje en empleos más calificados, mejores ingresos y un horizonte de desarrollo para quienes hacen posible la industria todos los días.

 
 
 

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