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Ruffo no es Mandela. Una expresión popular sin ningún punto de comparación.

  • hace 3 horas
  • 2 min de lectura

Por: Dr. Juan Raúl Gil Frías UNAM

Tijuana, Baja California Lunes 24 de agosto de 2026.- En los últimos días ha comenzado a escucharse en Baja California una expresión que llama poderosamente la atención: “Ruffo, el Mandela de Baja California”.

Conviene detenerse un momento y hacer una aclaración: el redactor no pretende defender ni condenar a Ernesto Ruffo. Su situación jurídica corresponde a las autoridades y a los tribunales.

Aquí hablamos exclusivamente de historia y de comparación.

Y desde esa perspectiva, la conclusión es contundente:

NO, existe un nivel razonable de comparación entre Ernesto Ruffo y Nelson Mandela.

¿Por qué?

Porque Nelson Mandela no es un personaje histórico importante simplemente porque estuvo encarcelado.

Mandela fue uno de los principales dirigentes de la lucha contra el apartheid, un sistema institucional de segregación racial que durante décadas privó a la mayoría negra de Sudáfrica de derechos políticos y civiles.

Fue encarcelado durante casi 28 años.

Su nombre trascendió las fronteras de Sudáfrica y se convirtió en un símbolo mundial de resistencia contra la discriminación racial y de transformación política.

En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz, junto con F. W. de Klerk, por su papel en el proceso que condujo al fin del apartheid y a la construcción de una democracia.

En 1994 se convirtió en el primer presidente democráticamente elegido de Sudáfrica.

Ese es Nelson Mandela.

Por eso resulta históricamente incorrecto utilizar su nombre como sinónimo de “político que está preso”.

Estar encarcelado no convierte a una persona en Mandela.

Mandela no fue Mandela porque estuvo en prisión. Mandela fue Mandela por la causa histórica que encabezó, por las circunstancias de su época, por la dimensión de su lucha y por la transformación que ayudó a producir en su país.

Aquí está el punto que quizá muchas personas desconocen:

Una circunstancia personal no equivale a una trayectoria histórica.

Que dos personas hayan estado privadas de la libertad no significa que sus historias sean comparables.

Sería como decir que cualquier científico perseguido es Galileo, que cualquier revolucionario es Bolívar o que cualquier líder social encarcelado es Mandela.

La historia no funciona mediante etiquetas.

Cada personaje debe ser juzgado por sus hechos, su contexto, sus causas y su trascendencia.

Por eso, independientemente de lo que ocurra con el proceso judicial de Ruffo, no es necesario defenderlo ni atacarlo para reconocer que la comparación con Mandela carece de proporción histórica.

Una cosa es discutir la situación jurídica de una persona.

Otra, completamente diferente, es colocarla al mismo nivel que uno de los personajes políticos más trascendentes del siglo XX.

No se trata de Ruffo contra Mandela.

Se trata de respetar la historia.

Mandela fue mucho más que un hombre encarcelado.

Y reducir su extraordinaria trayectoria a la simple circunstancia de haber estado preso es, paradójicamente, no entender a Mandela. Una sugerencia muy atenta, lean, infórmese siempre.

 
 
 

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