Robots blandos (soft robotics): Inspirados en la naturaleza para una mayor adaptabilidad
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Por Víctor M Aviña Alva
Tijuana BC 19 de febrero de 2026.- Seguro que cuando cierras los ojos e imaginas un robot, lo primero que te viene a la mente es una estructura metálica, rígida y llena de cables, algo parecido a los androides que vemos en las películas de ciencia ficción. Durante décadas, la robótica se ha centrado en construir máquinas de acero y engranajes, diseñadas para ser precisas y fuertes en entornos controlados, como una fábrica de coches. Sin embargo, el mundo real es desordenado, cambiante y delicado. Por eso, está surgiendo una nueva generación de máquinas que rompen con todo lo que creíamos saber sobre la tecnología: Los robots blandos, o soft robotics, están cambiando las reglas del juego al imitar la flexibilidad y la elegancia de los seres vivos. Es como pasar de construir con bloques de madera rígidos a jugar con una masa moldeable que puede adaptarse a cualquier forma.
Esta disciplina no intenta vencer a la naturaleza, sino aprender de ella. En lugar de utilizar articulaciones mecánicas pesadas, estos robots se fabrican con materiales elásticos y flexibles, como siliconas o polímeros especiales. La idea es sencilla pero revolucionaria: Si un robot tiene que interactuar con el cuerpo humano o moverse en un terreno irregular, lo más inteligente es que sea capaz de deformarse y recuperar su forma original sin romperse ni causar daños. Nota: El gran cambio reside en que estos ingenios no funcionan solo con motores eléctricos convencionales, sino que utilizan aire comprimido, líquidos o materiales que cambian de forma cuando reciben un poco de calor o electricidad.
La magia de los materiales elásticos: Por qué lo blando es mejor
Para que entiendas por qué esto es tan importante, piensa en la diferencia entre una pinza de metal y tus propios dedos. Una pinza metálica necesita sensores carísimos y un software muy complejo para no aplastar un tomate al recogerlo. En cambio, un robot blando puede simplemente envolver el objeto: Su propia elasticidad hace que la fuerza se distribuya de forma natural, permitiéndole sujetar desde un huevo hasta una pieza de cristal sin necesidad de cálculos matemáticos infinitos. Esta cualidad se llama cumplimiento pasivo y es lo que permite que estas máquinas sean increíblemente seguras para trabajar codo con codo con nosotros, los humanos.
Además de su suavidad, estos robots tienen una capacidad de supervivencia asombrosa. Al no tener piezas rígidas que puedan partirse, pueden ser aplastados, estirados o retorcidos y seguir funcionando perfectamente. Idea: Los científicos se inspiran en animales como los pulpos, que pueden pasar todo su cuerpo a través de agujeros diminutos, para diseñar robots de rescate. Imagina un dispositivo capaz de serpentear entre los escombros de un edificio tras un terremoto para localizar a alguien; un robot tradicional se quedaría atascado, pero uno blando simplemente fluiría a través de los huecos disponibles.
Aplicaciones que salvan vidas y mejoran el futuro: Un vistazo a los datos
Si crees que esto es solo un experimento de laboratorio, te sorprenderá saber que ya es una industria con un crecimiento imparable. La medicina es, posiblemente, el campo que más se está beneficiando de esta revolución. De acuerdo con el informe de MarketsandMarkets (2024), el mercado global de la robótica blanda está valorado en aproximadamente 1,500 millones de dólares y se proyecta que alcance los 6,500 millones para el año 2028: Este crecimiento masivo se debe a que estos dispositivos son ideales para cirugías mínimamente invasivas, donde herramientas flexibles pueden navegar por el interior del cuerpo humano sin dañar los tejidos circundantes (MarketsandMarkets, 2024).
Pero no solo se trata de hospitales; la industria logística también está apostando fuerte. Según datos de Statista (2025), el uso de pinzas robóticas blandas en los almacenes de alimentación ha aumentado un 35% en el último año: Esto permite automatizar la recolección de frutas y verduras frescas de manera eficiente, algo que antes era imposible de hacer con máquinas rígidas sin estropear el producto (Statista, 2025). Además, el desarrollo de exoesqueletos blandos, que son básicamente prendas de ropa con "músculos artificiales", está ayudando a personas con movilidad reducida a caminar con un esfuerzo mucho menor, sin la pesadez de las estructuras metálicas antiguas.
Finalizando: Una tecnología con corazón flexible
En conclusión, la robótica blanda nos está enseñando que no siempre la rigidez es sinónimo de eficiencia. Al observar la sabiduría de la naturaleza y aplicarla a los materiales modernos, estamos logrando que la tecnología sea más segura, adaptable y humana. Estamos apenas empezando a ver de qué son capaces estas máquinas elásticas, pero está claro que el futuro de la robótica no será de acero, sino de materiales que pueden doblarse sin romperse.
La próxima vez que veas un robot, quizá ya no esperes oír el ruido de los engranajes, sino el suave susurro del aire moviendo un músculo artificial.










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