top of page

Requieren celulares credencial

  • hace 3 horas
  • 3 min de lectura

Jaime Flores Martínez

Viernes 21 de agosto del 2026.- El gobierno de México decidió que hasta el teléfono celular necesita credencial y el argumento oficial es combatir el fraude, la extorsión y otros delitos cometidos desde líneas telefónicas anónimas.

¡Quieren adjudicar lo que debe ser su responsabilidad!

Y aunque la idea suena impecable, alguien debe señalar que en México las buenas intenciones suelen venir acompañadas de una letra pequeña bastante incómoda.

Resulta que —ahora— millones de ciudadanos tendrán que entregar sus datos personales a su compañía telefónica para conservar plenamente el servicio que ya pagan.

Aquí el primer dato que conviene aclarar: el plazo general del pasado 30 de junio ya no es la fecha definitiva para todos.

Ante la lentitud del avance (porque la mayoría de la gente está inconforme) la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) cambió el calendario.

Hasta el 25 de junio se había registrado menos de la mitad de los usuarios.

En ese momento había 63 millones de líneas vinculadas, frente a un universo de aproximadamente 144.6 millones.

Lo anterior representaba alrededor de 43.6 por ciento del total, por lo que actualmente más de 81 millones de líneas permanecían pendientes.

Luego ocurrió algo políticamente muy mexicano: primero se dijo que el plazo era el 30 de junio y que “no habría prórroga”.

Al quedar claro que decenas de millones de líneas podían quedar fuera, apareció una prórroga aunque no cualquiera.

En una gran idea, se repartió por el último dígito del número telefónico lo que se traducía en un nuevo calendario.

Hubo quien dijo entonces que el teléfono también tiene un nuevo turno.

Para las líneas de prepago que todavía no estaban vinculadas, la CRT estableció como límite estas fechas:

* Terminación 0: 15 de agosto.

* Terminación 1: 31 de agosto.

* Terminación 2: 15 de septiembre.

* Terminación 3: 30 de septiembre.

* Terminación 4: 15 de octubre.

* Terminación 5: 31 de octubre.

* Terminación 6: 15 de noviembre.

* Terminación 7: 30 de noviembre.

* Terminación 8: 15 de diciembre.

* Terminación 9: 31 de diciembre.

La propia CRT mantiene este calendario en su portal oficial.

Por tanto hoy, 21 de agosto, quienes tengan una línea de prepago que termine en 1 todavía tienen hasta el 31 de agosto para registrarla. Quienes tengan terminación 0 ya pasaron la fecha límite del 15 de agosto.

Y aquí viene lo importante: el no acatar esta disposición no significa que el teléfono sea cancelado inmediatamente ni que el número desaparezca.

¿Van a suspender el servicio? Sí.

¿Van a perder el número? No necesariamente, aunque la respuesta corta sería sí.

Sépase que las empresas telefónicas deben suspender el servicio de las líneas que no hayan sido vinculadas una vez vencido el plazo correspondiente, dentro de las siguientes 72 horas.

La suspensión implica algo bastante serio: se bloquean llamadas, mensajes y datos móviles.

Esa línea queda limitada a comunicaciones de emergencia, atención ciudadana, contacto con la propia compañía telefónica y alertas sísmicas, según confirmó el gobierno.

Habrá que señalar que hay una diferencia fundamental entre suspender el servicio y perder definitivamente el número.

La CRT establece que, una vez realizada la vinculación, la empresa debe restablecer los servicios. Es decir, para quien se quedó dormido, olvidó el trámite o simplemente decidió no hacerlo, todavía existe una puerta de regreso.

El teléfono no muere; queda en una especie de limbo administrativo.

¿Cuántos se han registrado?

El último dato público ampliamente reportado por la CRT antes de la aplicación del calendario escalonado señalaba 63 millones de líneas vinculadas al 25 de junio, aunque el proceso continuó.

Para el 6 de agosto, la cifra había subido a 69 millones 666 mil 315 líneas, equivalentes a aproximadamente 48 por ciento del padrón de 144.6 millones de líneas.

Dicho de otra manera: más de la mitad del universo todavía no aparecía vinculado en ese corte.

El dato resulta políticamente incómodo porque revela que el supuesto entusiasmo ciudadano por entregar sus datos y no fue precisamente multitudinario.

Hay que subrayar que el gobierno esperaba una respuesta mucho mayor.

Los usuarios respondieron con la herramienta favorita del mexicano ante los trámites oficiales: la desconfianza.

 
 
 

Comentarios


Entradas recientes
bottom of page