Ordenar la casa para transformar Morelos: la arquitectura binacional del desarrollo
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Por Daniel Lee Vargas
Ciudad de México, 16 Febrero 2026.- El lema del Primer Informe de Gobierno de Margarita González Saravia no es retórica administrativa ni consigna vacía: “Ordenar la casa es transformar Morelos” es, en realidad, una definición política de fondo. Una declaración de método, de visión y de proyecto.
Ordenar la casa significa reorganizar prioridades, institucionalizar procesos y redefinir el papel del Estado frente a su realidad social y económica. Pero, sobre todo, implica reconocer algo que históricamente había sido tratado como asunto periférico: la migración como eje estructural del desarrollo estatal.
En esa lógica, el primer informe de @margarita_gs trazó algo más profundo que un balance de gestión. Dibujó la arquitectura de un modelo binacional.
El entorno binacional como política de Estado
Morelos envió una señal poco común en el escenario nacional: la comunidad migrante dejó de ser símbolo emocional para convertirse en actor estratégico del desarrollo.
La presencia del #Fuerza Migrante y su liderazgo, encabezado por @JaimeLuceroC Jaime Lucero, como interlocutores institucionales en el Informe no fue un gesto protocolario. Representó la consolidación de un puente político directo entre gobierno y comunidad morelense residente en Estados Unidos.
Aquí emerge la diferencia central del nuevo enfoque:
No se trata de reconocimiento simbólico, sino de inclusión estructural.
No es narrativa migrante, es arquitectura pública binacional.
El entorno binacional deja de ser discurso diplomático para convertirse en herramienta de política económica, social y cultural.
Del discurso a la institucionalidad: el papel de los actores clave
La transformación del enfoque migratorio en política pública requiere operadores, interlocutores y articuladores institucionales. En esta arquitectura destacan figuras estratégicas.
La participación de la Dra. Verónica Giles Chávez, directora de la Oficina de Atención al Morelense en el Exterior, representa el institucionalizar la relación con la diáspora desde un enfoque de derechos, integración y desarrollo transnacional, consolidando a su vez, un canal institucional directo entre gobierno estatal y organizaciones migrantes.
Su rol no es menor: convierte la relación con los morelenses en el extranjero en política permanente, no en programa coyuntural.
A esta estructura se suma la interlocución binacional de liderazgos comunitarios como Avelino Meza Rodríguez, Secretario General de #Fuerza Migrante, y Penélope Picazo Hernández, coordinadora en Estados Unidos de Hijos Ausentes de Cuautla
cuya presencia simboliza la articulación entre organizaciones históricas de migrantes y el rediseño institucional del estado.
Igualmente relevante es la incorporación de jóvenes representantes de organizaciones migrantes en Estados Unidos, herederos de décadas de lucha comunitaria. Su inclusión redefine el debate público: la agenda migrante deja de ser generacionalmente estática y se proyecta como motor de innovación social, económica y política.
La ecuación es clara: experiencia migrante + institucionalidad estatal + liderazgo joven = gobernanza binacional.
La transición estratégica: del asistencialismo al desarrollo
El primer año de gobierno plantea una transición explícita: pasar de la narrativa migrante a la política pública con enfoque binacional.
La ruta se perfila en cuatro ejes:
Integración económica del migrante en retorno, reconociendo su capital productivo y experiencia internacional.
Programas en juventud, educación y cultura con perspectiva transnacional.
Bases de integración social en salud, cultura, deporte, empleo y atención a pueblos originarios.
Un enfoque de derechos que sustituye el asistencialismo por institucionalidad.
Ordenar la casa implica dar estructura a lo que antes era dispersión y convertir el vínculo migrante en política de Estado.
Identidad, economía y proyección internacional
La lógica de ordenamiento no se limitó a la agenda migrante. El informe presentó decisiones económicas y culturales con impacto estructural:
Denominación de Origen del mezcal de Morelos.
Registro de la marca Chinelos como patrimonio cultural.
Reconocimiento de origen de la sesina de Yecapixtla.
No son gestos simbólicos: son instrumentos de desarrollo territorial, identidad económica y posicionamiento global. Son mecanismos para insertar a Morelos en mercados internacionales bajo una narrativa propia.
La migración y la identidad productiva convergen aquí en un mismo objetivo: internacionalizar el estado.
Ordenar la inversión, ordenar el futuro
La arquitectura del desarrollo también se reflejó en la política económica. Ordenar la casa también significa ordenar la inversión pública, coordinar niveles de gobierno y construir capacidad institucional.
Morelos y el experimento del Estado transnacional
Lo que emerge del informe no es únicamente un balance administrativo. Es un experimento político: la construcción de un modelo de desarrollo estatal con lógica transnacional.
El eslogan “Ordenar la casa es transformar Morelos” adquiere entonces su verdadero significado. No se trata solo de reorganizar la administración pública, sino de redefinir el papel del estado en una realidad donde las fronteras económicas, culturales y sociales son cada vez más difusas.
El proyecto plantea una premisa audaz:
el desarrollo local puede construirse desde una gobernanza binacional.
Si el proceso logra consolidarse —con institucionalidad real, continuidad política y participación social efectiva— Morelos podría convertirse en referente nacional sobre cómo transformar la relación entre migración, identidad y desarrollo.
Ordenar la casa, en este caso, es mucho más que una metáfora.
Es el intento de rediseñar el futuro desde ambos lados de la frontera.
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