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La inversión que México necesita debe traducirse en empleos, mejores salarios y futuro:

hace 7 minutos
3 min de lectura

Por Daniel Lee Vargas

Ciudad de México 23 de octubre del 2026.- Una Ley Nacional de Inversiones podría dar mayor certidumbre al capital, pero su verdadero valor deberá medirse en los empleos que genere, la tecnología que desarrolle y las oportunidades que abra para los trabajadores mexicanos.

Salvador R. Maese Barraza, lo pone en perspectiva: México necesita dejar de competir únicamente por su ubicación geográfica, sus costos de producción y su cercanía con Estados Unidos. El siguiente paso es construir condiciones jurídicas, industriales y laborales que permitan atraer inversiones de largo plazo, desarrollar tecnología, fortalecer a los proveedores nacionales y generar empleos mejor remunerados.

En esa discusión se inscribe la propuesta de @Salvador_Maese, candidato a la presidencia de Index Nacional, de impulsar una Ley Nacional de Inversiones que otorgue mayor certidumbre a las empresas y reduzca la dependencia de un esquema regulatorio sujeto a revisiones entre administraciones.

La iniciativa de Maese, quien por cierto se perfila para dirigir la dirigencia nacional de Index, @index_nacional abre una discusión que va más allá de los intereses de la industria manufacturera de exportación: ¿qué necesita México para convertir la llegada de capitales en desarrollo económico y bienestar para sus trabajadores?

Porque atraer inversiones no debe ser un objetivo aislado ni una cifra para presumir en los informes gubernamentales. Su importancia radica en la capacidad de transformar la economía, ampliar las oportunidades laborales, elevar la productividad y ofrecer mejores condiciones de vida a millones de familias. Sin esa conexión, el crecimiento empresarial puede avanzar sin que sus beneficios lleguen de manera suficiente a quienes hacen posible la producción.

Maese Barraza plantea llevar la discusión al Congreso de la Unión para construir una legislación que establezca reglas más sólidas y previsibles. El argumento tiene relevancia: las empresas que comprometen recursos durante años necesitan conocer las condiciones bajo las cuales podrán operar, invertir, ampliar sus instalaciones y desarrollar nuevos proyectos. La incertidumbre jurídica, la lentitud de los trámites y la falta de coordinación entre autoridades pueden frenar decisiones que representan empleos, infraestructura y actividad económica.

IMMEX: una plataforma industrial que necesita evolucionar

El programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) ocupa un lugar estratégico en la relación comercial de México con Norteamérica. Sus empresas participan en cadenas de suministro que abarcan desde la manufactura y los componentes industriales hasta la producción tecnológica y los servicios especializados.

Por eso, la discusión sobre su permanencia y fortalecimiento no puede reducirse a defender un decreto. La propuesta de una ley más amplia pretende colocar la inversión en una perspectiva de largo plazo, mientras el sector impulsa una actualización de IMMEX hacia una versión 4.0, con mayor digitalización, simplificación administrativa y competitividad.

El desafío consiste en evitar que México permanezca como una plataforma de ensamblaje dependiente de decisiones tomadas en el exterior. Para avanzar, necesita desarrollar proveedores nacionales, incorporar investigación e innovación a los procesos productivos y conseguir que un mayor número de empresas mexicanas participe en las cadenas de valor internacionales.

Este objetivo tiene consecuencias directas para el empleo. Una industria que incorpora tecnología, automatización y procesos más complejos necesita técnicos especializados, ingenieros, programadores, personal de mantenimiento, especialistas en logística y trabajadores con nuevas competencias. También abre oportunidades para pequeñas y medianas empresas que pueden convertirse en proveedoras de las grandes compañías exportadoras.

Pero el avance tecnológico debe ir acompañado de capacitación laboral. Si las empresas modernizan sus procesos sin preparar a sus trabajadores, la transformación puede ampliar las brechas entre quienes acceden a los empleos especializados y quienes quedan relegados a tareas de menor productividad o son desplazados por la automatización.

La modernización industrial exige, por ello, una alianza entre empresas, universidades, centros de formación técnica y autoridades. El talento mexicano puede ser una ventaja competitiva, como sostiene Maese Barraza, pero necesita oportunidades concretas para desarrollarse y convertirse en mejores salarios, estabilidad laboral y movilidad profesional.

El empleo debe estar en el centro de la inversión

Uno de los puntos centrales del planteamiento es fortalecer los incentivos para atraer compañías que todavía no invierten en México. El candidato sostiene que el país cuenta con talento y capacidades tecnológicas para competir por proyectos de mayor valor agregado, incluidos los centros de datos y otras actividades que demandan infraestructura y personal especializado.

 
 
 

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