Bañagatos
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Cicuta
Jaime Flores Martínez
Bañagatos
Miércoles 1 de abril del 2026.- Acostumbrado a utilizar un lenguaje harto selectivo, aunque incluye el silencio, el actual coordinador de asesores de la presidencia Jesús Ramírez Cuevas calla convenientemente pues acostumbra administrar el ruido en beneficio propio, o del poder.
Y es que a Ramírez Cuevas “le vale verdura” que se exija su comparecencia en el Senado para que aclare los presuntos actos de corrupción revelados en el libro de Julio Scherer Ibarra.
Este último asegura que Ramírez Cuevas utilizó unos 12 mil millones de pesos con fines políticos.
Debido a que se desconoce el origen y el destino de ese dinero que —aparentemente— estaban destinados a la liquidación de empleados de la desaparecida Compañía de Luz y Fuerza del Centro, legisladores de oposición exigieron con carácter de urgente la comparecencia de Ramírez Cuevas.
Sin embargo, a muchas semanas de esa “exigencia” al señor Ramírez simplemente le ha venido guanga.
El exvocero de Andrés Manuel López Obrador carga una sombra que no se disipa con conferencias ni con consignas.
Ahí, en el libro “ni Venganza ni Perdón”, Ramírez Cuevas está colocado en el centro de un señalamiento explosivo: el manejo de 12 mil millones de pesos que —está claro— no es una cifra menor ni una acusación ligera.
¿Para qué habría servido ese dinero? Según la versión contenida en el libro fue para “aceitar” la maquinaria de propaganda y operación política que sostuvo la narrativa del régimen de López Obrador.
Recursos destinados a comunicación, movilización y construcción de lealtades. Dinero público convertido en músculo político. Dinero que, en teoría, debió tener un destino transparente tras la extinción de la empresa, pero que en este relato aparece reencauzado hacia fines menos institucionales y más estratégicos.
Otra pregunta incómoda es sería: ¿de dónde salió exactamente ese monto? La ruta (el destino) apunta a los remanentes, liquidaciones y estructuras financieras derivadas del cierre de Luz y Fuerza. Un proceso que, por su complejidad, dejó espacios opacos. En esos huecos prosperan las versiones que hoy persiguen a Ramírez Cuevas.
Hace más de un mes, la senadora panista Lilly Téllez exigió su comparecencia en el Senado. No pidió un favor. Exigió rendición de cuentas.
La respuesta del funcionario, es decir, de Ramírez Cuevas ha sido el silencio. Ni desmentido contundente, ni explicación técnica, ni apertura de archivos.
El jefe de asesores eligió la táctica más antigua del poder: ignorar hasta que el tema se desgaste.
Don Jesús Ramírez debe estar consciente que el silencio también comunica. Comunica desprecio institucional. Comunica cálculo político. Comunica que la transparencia aplica hacia abajo, no hacia arriba. En cualquier democracia funcional, un señalamiento de este calibre activa auditorías, investigaciones y comparecencias inmediatas. Aquí provoca evasivas.
Ramírez Cuevas no es un burócrata menor, pues se especializa en controlar el relato, modular la imagen presidencial, y decide qué se amplifica y qué se oculta.
Su poder no reside en una firma, sino en la narrativa. Por eso el señalamiento pesa más: si quien diseña la historia oficial evita responder por su propia historia, la credibilidad del gobierno entra en zona de riesgo.
La 4T prometió erradicar las viejas prácticas y también prometió desterrar la opacidad.
Se comprometió a que el poder se ejercería de frente. Hoy, uno de sus operadores clave enfrenta acusaciones graves y opta por el mutis. No hay épica en eso. Hay cálculo.
El dinero público no es botín narrativo ni es combustible para propaganda.
Si los 12 mil millones existen en los términos que se denuncian, el país merece saber quién los movió, cómo los movió y para qué los movió.
Si acaso no existen, entonces el país merece una explicación.
Ramírez Cuevas, por ahora, apuesta al desgaste. El tiempo dirá si le alcanza. En política, el silencio protege… hasta que se vuelve confesión.
Asueto
Pasado mañana será “viernes santo” y —por tanto— será día de asueto.
Cicuta guardará el día, aunque estará de regreso el próximo lunes.
Disfrute su fin de semana.
Positivo
Qué bueno que el gobierno de Tijuana está pendiente del bienestar de aquellos ciudadanos que acostumbran realizar sus compras en la vía pública, es decir, con el comercio ambulante y mercados sobre ruedas.
La zona con mayores necesidades de Tijuana, que en este caso es la zona Este, también es considerada como el área de la ciudad con mayor cantidad de vendedores ambulantes.
Durante los últimos días el gobierno de Tijuana ha realizado diversos operativos para comprobar la legal operación de los comerciantes.
La gente avala estas acciones porque son en su beneficio.
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