Trenes magnéticos: La cero fricción

Por Víctor M Aviña Alva
Introducción: Viajar flotando
Tijuana BC 26 de octubre del 2026.- Imagina un tren que no toca las vías. No hay ruedas golpeando los rieles ni ese traqueteo típico, solo un vagón que flota unos centímetros sobre su camino y avanza a velocidades que parecen de avión. No es ciencia ficción: Se llaman trenes de levitación magnética, o maglev, y ya existen. Te cuento cómo funcionan, dónde puedes subirte a uno y por qué todavía no los ves en todas partes.
El truco de los imanes
Seguramente alguna vez jugaste con dos imanes y notaste que, si los acercas por el lado equivocado, se empujan. Los trenes maglev aprovechan exactamente ese principio, pero a lo grande. Unos imanes muy potentes, colocados en el tren y en la vía, hacen que el vehículo se eleve y quede suspendido en el aire. Otros imanes se encienden y apagan en secuencia para jalarlo y empujarlo hacia adelante, como si el tren fuera “surfeando” una ola magnética.
Como no hay contacto con la vía, desaparece la fricción entre ruedas y rieles, que es uno de los grandes frenos de los trenes tradicionales. Ojo, eso no significa que no haya ninguna resistencia: El aire sigue ahí y, a muy alta velocidad, se vuelve el principal obstáculo. Aun así, quitar la fricción con el suelo permite alcanzar velocidades altísimas con un viaje más suave, más silencioso y con menos desgaste de piezas.
Shanghái: El pionero que ya puedes probar
Si quieres subirte a uno, el ejemplo más famoso está en China. El maglev de Shanghái, construido con tecnología alemana, une el aeropuerto internacional de Pudong con la ciudad en un trayecto de unos 30 kilómetros. Durante años llegó a 431 km/h, lo que lo convirtió en el tren comercial más rápido del mundo desde su apertura en 2004; desde mayo de 2021 opera a un máximo de 300 km/h y completa el recorrido en poco más de ocho minutos (Wikipedia, s.f.). Para que lo dimensiones, ese mismo trayecto puede tomar hasta una hora en taxi (Guinness World Records, s.f.).
Japón: El tren que rompió récords
Japón es otro gran protagonista. Su tren experimental de levitación magnética alcanzó 603 km/h en 2015, un récord para trenes con pasajeros (Interesting Engineering, 2026). El proyecto más ambicioso es el Chuo Shinkansen, una línea que conectará Tokio con Nagoya en unos 40 minutos, frente a los 86 que tarda hoy el tren bala más rápido (Jiji Press, 2026).
Sin embargo, el camino no ha sido sencillo. La obra estuvo detenida casi nueve años por la oposición de la prefectura de Shizuoka, preocupada por el impacto ambiental en sus ríos. En julio de 2026 su gobernador finalmente aprobó la construcción, pero la apertura se estima para 2036 como pronto (Kyodo News, 2026).
China acelera la carrera
China también apuesta fuerte. Investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa lograron impulsar un vehículo de prueba de una tonelada hasta 700 km/h en apenas dos segundos, sobre una pista de solo 400 metros (Daily Mirror, 2026). Además, el país desarrolla un tren diseñado para operar a 600 km/h que podría reducir el viaje entre Pekín y Shanghái a unas dos horas y media, aunque todavía no está en servicio comercial (Interesting Engineering, 2026).
¿Por qué no hay más?
El gran obstáculo es el costo. Un maglev necesita vías completamente nuevas y muy precisas, que no se pueden compartir con los trenes tradicionales. Eso implica inversiones enormes, obras de muchos años y, como en Japón, negociaciones complicadas con comunidades y autoridades.
Finalizando: El futuro flota
Los trenes magnéticos demuestran que viajar por tierra puede ser tan rápido como volar en trayectos cortos, con menos ruido y sin quemar combustible directamente. Hoy son pocos y caros, pero los récords recientes y los proyectos en marcha muestran que la tecnología está madura y sigue avanzando. Quizá en unos años subirte a un tren que flota sea tan normal como tomar el metro, y ese día vas a recordar que todo empezó con el simple truco de dos imanes que se empujan.










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