Rebaño
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Cicuta
Jaime Flores Martínez
Rebaño
Viernes 14 de agosto del 2026.- Indiferente y desvergonzada ante sus constantes incongruencias, la presidenta Claudia Sheinbaum intenta proyectar que sus intermitentes errores son simplemente accidentales.
¡Los borregos obedecen al pastor!
Primero se debe precisar que en política, la incongruencia no suele aparecer por accidente, sino que se convierte en método con la variante que el discurso cambia según el personaje involucrado.
Más claro; si el señalado pertenece al círculo del poder, entonces la consigna exige “prudencia”, “pruebas” además del respeto “al debido proceso”.
En caso contrario, es decir, si el involucrado pertenece a la oposición, entonces bastará con emitir una sospecha para lanzar un veredicto político.
Hasta los más adoctrinados saben que la presidenta Claudia Sheinbaum ha construido buena parte de su narrativa sobre una supuesta “superioridad moral” atribuida a la Cuarta Transformación.
Sin embargo, está claro que esa bandera comienza a deshilacharse especialmente al confrontarse sus palabras con sus actos.
Cicuta citará un ejemplo reciente al referirse a los señalamientos que hizo el gobierno de Estados Unidos sobre presuntos vínculos de personajes cercanos a Morena con organizaciones criminales.
¡Como los señalados eran de su clan, la presidenta Sheinbaum exigió pruebas!
Y aunque esa exigencia resulta jurídicamente correcta, también es cierto que nadie merece una condena sin evidencia.
La incongruencia nace al momento que ese mismo criterio desaparece si se trata de adversarios políticos.
El caso del exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel expuso al máximo esa doble vara.
Mientras para los aliados del régimen la exigencia consiste en esperar “investigaciones completas”, para un opositor bastó asumir como suficientes los elementos disponibles para fijar una postura política anticipada.
La mayoría tiene la impresión que la presunción de inocencia parece convertirse en un derecho exclusivo de los cercanos al poder.
¡La justicia no admite descuentos ideológicos!
Claudia Sheinbaum parece pasar por alto que “el debido proceso” no cambia de color según la militancia.
Algo similar ocurre con el discurso sobre la austeridad y el comportamiento cotidiano.
Durante meses, la presidenta insistió en consejos domésticos para reducir el consumo eléctrico.
Sheinbaum sugirió gastar menos energía para pagar menos en el recibo.
Y aunque ese planteamiento puede sonar razonable especialmente para sus aplaudidores, sin duda evade el problema de fondo.
Alguien debe subrayar que millones de mexicanos pagan tarifas elevadas y aun así enfrentan apagones o sobreviven con ingresos que apenas alcanzan para cubrir lo indispensable.
La responsabilidad del Estado consiste en garantizar un sistema eléctrico eficiente y competitivo y no en trasladar el peso de las deficiencias al consumidor mediante recomendaciones de ahorro.
Otra sugerencia ha sido “si la gasolina aumenta, que el ciudadano debe conducir menos su vehículo”.
Si la electricidad pesa en el bolsillo, entonces apague focos y si la economía se estanca, el mexicano debe aprender a conformarse con menos.
La cereza del pastel lució con el viaje a Nueva York para asistir a la final de la Copa Mundial de Futbol 2026.
Semanas antes, la narrativa oficial despreciaba ese tipo de viajes como prácticas propias de “fifís”.
La descalificación servía para marcar distancia entre el nuevo régimen y las élites del pasado, aunque después llegó la invitación de Donald Trump y fue entonces que el discurso cambió por completo.
El traslado dejó de representar un lujo político para convertirse, de pronto, en un acto de diplomacia internacional.
Sheinbaum justificó su presencia bajo ese argumento.
La explicación puede resultar válida pues los jefes de Estado asisten a eventos internacionales por razones diplomáticas.
Aún así, lo que no resiste el archivo es la facilidad con la que un comportamiento deja de ser “fifí” si quien aborda el avión pertenece al movimiento correcto.
En resumidas cuentas, la política mexicana vive atrapada entre discursos que cambian según la conveniencia del momento. Lo que ayer se condenaba es lo que hoy se justifica. Ayer se exigía austeridad para otros y hoy aparecen excepciones perfectamente explicadas. Ayer se pedían pruebas para unos; hoy bastan indicios para otros.
Las incongruencias no destruyen gobiernos de inmediato.
Primero desgastan la credibilidad. Después erosionan la autoridad moral y finalmente convierten cualquier discurso en simple propaganda.
Positivo
Qué bueno que existe “una paz laboral” en Baja California como pocas veces en la historia.
Mientras que en otros tiempos la inconformidad de los trabajadores con las empresas se reflejaba en movilizaciones, huelgas y escándalos prácticamente de todo tipo, en este momento las aguas laborales lucen serenas.
Hay quien le ofrece crédito al saliente secretario del Trabajo Alejandro Arregui Ibarra, quien renunció al cargo para buscar la alcaldía de Ensenada en la elección del año próximo.
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