top of page

Cuestionable adiós de Taddei

hace 2 minutos
3 min de lectura

Jaime Flores Martínez

Lunes 26 de octubre del 2027.- Aunque Guadalupe Taddei Zavala salió por la puerta grande del Instituto Nacional Electoral, esta mujer dejó abiertas demasiadas puertas para que alguien revise qué ocurrió detrás de ellas.

La consejera presidenta del INE presentó este lunes 26 de octubre su renuncia ante la Cámara de Diputados, en medio de una tormenta de señalamientos por presuntos conflictos de interés, relaciones con proveedores y posibles irregularidades en la contratación de bienes y servicios del organismo.

Taddei llegó a la presidencia del INE en abril de 2023. Su salida ocurre apenas unas semanas después del inicio del proceso electoral federal 2026-2027 y representa una crisis institucional inédita para el organismo electoral. El hecho es que —esta— es la primera vez que el titular del órgano electoral deja el cargo en medio de acusaciones de corrupción.

La renuncia no llegó acompañada de una confesión, pero tampoco de un desmentido categórico de los señalamientos.

En su mensaje de ayer domingo, Taddei afirmó que durante los últimos días circularon “trascendidos, montajes, filtraciones y versiones” cuya autenticidad, contexto y propósito deben verificarse. También sostuvo que “no corresponde anticipar conclusiones” y que cada señalamiento debe examinarse con evidencia y por las vías institucionales.

Después soltó la frase que define el episodio:

“La decisión no releva a nadie del deber de esclarecer, con transparencia, rigor y debido proceso, los hechos que deban investigarse”.

Y remató: “Las personas cumplimos ciclos. Las instituciones permanecen. La democracia mexicana debe seguir adelante”.

Una elegante manera de cerrar un ciclo. El problema es que los contratos, los proveedores y las investigaciones no suelen respetar los ciclos políticos.

Los señalamientos más delicados involucran al empresario José Alfredo Hernández Casillas, proveedor del INE y persona cercana al entorno familiar de Taddei.

Reportes periodísticos señalan contratos por cientos de millones de pesos y relaciones personales entre Hernández Casillas, familiares de la consejera presidenta y funcionarios del organismo.

También existen cuestionamientos sobre empresas proveedoras y sobre posibles vínculos entre personas cercanas a la presidencia del INE y compañías que obtuvieron contratos.

Información publicada por diversos medios también refiere una investigación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre posibles conflictos de interés, triangulación de recursos y procedimientos de contratación.

Habrá que colocar un freno que muchas veces desaparece en la política mexicana: una investigación no equivale a una sentencia.

Hasta ahora, las irregularidades deben acreditarse mediante auditorías, investigaciones administrativas o, en su caso, procedimientos judiciales.

La propia Taddei pidió que los hechos se esclarezcan conforme a derecho, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum también reconoció este lunes que la renuncia no cierra el expediente.

Dijo que debe existir una investigación y una auditoría para determinar si hubo “sospechas, abusos o privilegios”.

Dijo que, si hubo corrupción, entonces debe sancionarse y si hubo conflicto de interés, debe acreditarse. Si hubo contratos irregulares, deben revisarse.

Si todo fue una campaña de desprestigio, también debe demostrarse.

Lo que no puede ocurrir es el clásico milagro mexicano: que la funcionaria renuncie, el escándalo pierda volumen y los expedientes terminen archivados.

Por lo pronto, nadie puede hablar de un sucesor definitivo.

Los diez consejeros electorales que permanecen en el INE deben elegir, por mayoría simple, a uno de ellos para ocupar provisionalmente la presidencia.

El propio INE confirmó que ese es el procedimiento previsto por el artículo 41 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.

Entre los diez consejeros figuran Arturo Castillo Loza, Norma Irene de la Cruz Magaña, Carla Humphrey Jordan, Rita Bell López Vences, Uuc-kib Espadas Ancona, Martín Faz Mora, Arturo Chávez López, Jorge Montaño Ventura, Frida Denisse Gómez Puga y Blanca Yassahara Cruz García.

Arturo Chávez aparece como uno de los nombres que más suenan para la presidencia provisional, aunque la decisión corresponde al Consejo General.

Para el relevo definitivo, la pelota pasara entonces a la Cámara de Diputados.

De esta forma San Lázaro deberá iniciar un procedimiento que contempla convocatoria pública, registro de aspirantes, evaluación mediante un Comité Técnico, entrevistas y selección de los perfiles que cumplan los requisitos.

La persona elegida necesita dos terceras partes de los diputados presentes.

Si no se alcanza esa mayoría, la Constitución contempla la insaculación.

El nuevo presidente o presidenta concluirá el periodo que correspondía a Taddei, hasta 2032.

 
 
 

Comentarios


Entradas recientes
bottom of page