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Ausencia institucional

  • hace 19 horas
  • 2 Min. de lectura

Redacción Sábado 28 de febrero del 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum no acudió hoy al homenaje a los elementos de la Guardia Nacional caídos tras el operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes.

No hubo presencia. No hubo respaldo público. No hubo respeto institucional visible.

En política, las prioridades delatan.

Mientras el país esperaba un gesto de mando civil hacia quienes murieron en una operación de alto riesgo, la agenda presidencial encontró espacio para disputas digitales, confrontaciones verbales y el afinado de una reforma electoral que amenaza con erosionar contrapesos.

Para honrar a quienes pagaron con su vida, no hubo tiempo.

El mensaje resulta brutal en su simpleza: la narrativa importa más que los caídos.

Los ciudadanos observan que el gobierno exige lealtad absoluta a sus fuerzas de seguridad. Les pide disciplina, sacrificio y —llegado el caso— les pide la vida.

A cambio, ofrece reconocimiento, respaldo moral y memoria pública. Ese pacto no se honra con comunicados tibios ni con menciones marginales. Se honra con presencia.

Un jefe de Estado no asiste a ceremonias por protocolo vacío. Acude para encarnar el peso de la nación que envía a sus elementos al frente. Acude para asumir el costo político de cada decisión que termina en féretros cubiertos con la bandera.

La ausencia de Sheinbaum no fue logística. Fue política.

En momentos donde la legitimidad del uso de la fuerza depende tanto de la eficacia como de la dignidad con que el poder civil trata a sus uniformados, el desdén simbólico erosiona la moral interna y debilita el vínculo entre mando y tropa. La institución que combate al crimen organizado no solo enfrenta balas. También enfrenta la percepción de que su sacrificio puede quedar subordinado a la agenda del día.

El contraste resultó inevitable: debate intenso en redes, energía para la confrontación discursiva, dedicación a una reforma electoral polémica… pero vacío en el acto que exigía solemnidad.

Los muertos no votan. Tampoco utilizan redes sociales.

Quizá por eso, honrar a los caídos, no alcanzaron la agenda.

 
 
 

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