Afectará a México conflicto bélico
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Redacción
Domingo 1 de marzo del 2026.- Aunque habrá quien considere que “México está muy lejos” de Irán, habrá que advertir que —luego del conflicto bélico de Estados Unidos e Irán—las repercusiones sociales alrededor del mundo serían gravísimas, pues el costo de vida se incrementaría a niveles insospechados.
Mientras “alguien” podrá decir que no debería importarnos que —al cerrar el estrecho de Ormuz — Irán impida el tránsito de buques cargados de petróleo porque México es un país productor de petróleo.
Sin embargo, ese “alguien” debe saber que el país (México) importa entre el 70 y el 80 por ciento de la gasolina que se consume.
Al incrementarse el precio del petróleo alrededor del mundo, los combustibles subirían de precio y el incremento de todo iría en cadena.
En términos llanos, el aumento de la gasolina llevaría a un incremento en el transporte y con ello subirían de precio todos los productos que se desplazan en la República.
Al subir el costo de vida, los niveles de inflación se incrementarían y el gobierno podría hacer muy poco para controlarlos.
Aunque suene redundante, efectivamente México produce petróleo y sin embargo recurre a la importación de gasolina, diésel y gas natural.
De nuevo, el mayor impacto no sería en Pemex sino en la vida diaria.
Sin ser catastrofistas el golpe no sería abstracto pues sentiría en el precio del kilo de tortilla, el costo de los fletes, el precio del gas doméstico y del transporte de mercancías
En otras palabras: el impacto no entraría por las refinerías sino por el supermercado.
La tensión vuelve a concentrarse en un punto del mapa que —aunque lejano—tiene la capacidad de sacudir la vida cotidiana del planeta. El estrecho de Ormuz es la arteria por donde fluye cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.
Diversas versiones —aún sin confirmación total e independiente— apuntan a que el paso marítimo frente a las costas de Irán se encuentra prácticamente paralizado.
Buques petroleros detenidos, rutas suspendidas y navieras en estado de alerta.
En términos simples: el petróleo podría dejar de circular por el cuello de botella energético más importante del planeta.
No puede haber alguien se atreviera a minimizarlo pues este —no es— es un detalle menor.
Por ese estrecho transitan diariamente entre 17 y 20 millones de barriles de crudo. Es decir, si el flujo se detiene por completo, entonces el mundo perdería de golpe cerca del 20 por ciento de su suministro inmediato de petróleo transportado por mar.
¿Qué pasaría si el cierre fuera total?
Debe precisarse que el impacto sería inmediato y brutal.
Los mercados energéticos operan con una lógica nerviosa: anticipación y miedo.
Bastaría la percepción de un cierre prolongado para que el precio del crudo se dispare.
Analistas del sector energético —incluidos escenarios utilizados por la International Energy Agency— estiman que una interrupción severa en el estrecho de Ormuz podría empujar el barril de los niveles actuales hacia los 120 o 150 dólares por barril en cuestión de días.
En un escenario prolongado, incluso superaría los 180 dólares.
Para poder dimensionarlo, esta no sería sólo una crisis petrolera sino un shock inflacionario global.
Cierto que un cierre afectaría principalmente a exportadores del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak, todos miembros o aliados de la OPEC, aunque todos los países del mundo saldrían afectados.
Y es que menos petróleo disponible implica transporte marítimo más caro, combustible más caro, electricidad más cara, producción industrial más cara, es decir, todo más caro.






