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Salida de emergencia

hace 4 días
3 min de lectura

Jaime Flores Martínez

Viernes 25 de septiembre del 2026.- Disfrazada de discreta renuncia, la sospechosa salida de Ulises Lara López, pareciera la atropellada decisión de utilizar el letrero “salida de emergencia”.

Y es que la extraña salida de Ulises Lara, personaje consentido de la fiscal Ernestina Godoy Ramos, generó que muchos observadores levantaran la ceja.

Si Lara es —por sí mismo—un personaje visiblemente protagónico ¿cómo entender que presentó su renuncia “por motivos personales”?

En un texto que levantó ámpula, el periodista Carlos Loret de Mola destapó una creciente sospecha: esa renuncia huele a secreto.

El pasado14 de julio la Fiscalía General de la República informó que Lara abandonaba su cargo como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes y vocero de la institución.

La explicación oficial resultó tan breve como cómoda, por en su renuncia argumenta “motivos personales”.

Claro que no hubo explicación detallada, conferencia o informe sobre su gestión.

Tampoco hubo aclaración sobre los expedientes sensibles bajo su responsabilidad, es decir, se fue sin dar una explicación proporcional al cargo que ocupaba.

Seis meses antes, el 2 de enero, Ernestina Godoy lo había colocado en una de las posiciones más delicadas de la FGR, pues antes su consentido ya había pasado por la representación de la Fiscalía en Morelos.

 En enero de 2024, Ulises Lara asumió de manera interina la Fiscalía capitalina luego que Ernestina Godoy dejó ese puesto.

Ulises Lara tuvo un ascenso meteórico. Si Ernestina Godoy subía de cargo, inmediatamente Lara subía con ella. Aparentemente “el frenazo” de un millón de dólares lo mandó al ostracismo.

El 23 de septiembre, Carlos Loret de Mola publicó una versión explosiva: según fuentes de alto nivel que atribuye a Palacio Nacional, Ernestina Godoy habría informado a Claudia Sheinbaum que Lara estaba involucrado en un acto de corrupción por un monto equivalente a un millón de dólares.

Loret sostiene que ambas habrían acordado su separación, pero bajo la apariencia de “una renuncia por motivos estrictamente personales”.

Aquí es donde comienza la parte incómoda pues una cosa es que Lara haya renunciado y otra es conocer por qué.

Otra pregunta igualmente incómoda es saber ¿qué ocurrió con el supuesto millón de dólares? ¿Por qué no lo aclara o lo niega?

Hasta este momento, no existe una explicación pública de la FGR que confirme el señalamiento de Loret.

Tampoco existe en la información pública revisada una acusación judicial contra Lara por ese supuesto hecho.

Por eso conviene separar los datos de las hipótesis, aunque también conviene hacer muchas preguntas.

¿Qué pudo comprar un millón de dólares?

Si la versión periodística fuera cierta, el millón de dólares no parece una cantidad compatible con una pequeña mordida burocrática.

Habría que investigar si se trató de dinero a cambio de modificar una investigación, retrasar una orden, favorecer a un imputado, proporcionar información reservada, influir sobre agentes del Ministerio Público, facilitar una liberación o intervenir en alguno de los expedientes de alta sensibilidad que pasaron por sus manos.

Eso, por supuesto, son hipótesis de investigación, no hechos acreditados y precisamente por eso deberían investigarse.

El señor Lara estuvo al frente de una fiscalía encargada de asuntos relevantes, no ocupaba una ventanilla para tramitar licencias.

La propia prensa había reportado, antes de la revelación de Loret, versiones sobre posibles actos indebidos de presión relacionados con investigaciones bajo esa área.

Además, Raymundo Riva Palacio publicó en julio pasado una versión todavía más delicada, según la cual investigaciones internas habrían detectado presuntos pactos de Lara con personajes relacionados con el llamado huachicol fiscal y posibles actos de extorsión. Esas afirmaciones fueron atribuidas a “fuentes” y no constituyen por sí mismas pruebas judiciales.

Una pregunta elemental sería si había sospechas suficientes para retirar a un funcionario de una fiscalía federal de asuntos relevantes, ¿por qué no explicar públicamente qué se investigó? No hay duda: Lara echó mano de la salida de emergencia.

 
 
 

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