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Opacidad en el operativo

  • hace 21 horas
  • 2 Min. de lectura


Redacción. - Domingo 22 de febrero del 2026.- El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes (el Mencho) evidenció una grieta incómoda en la narrativa oficial: ¿Quién lo abatió? ¿Fue el Ejército Mexicano en un “operativo impecable” o las fuerzas de Estados Unidos desplegadas en territorio nacional?

La versión cambia según el medio, el interés y la fuente anónima.

Algunas plataformas en Estados Unidos sostienen que oficiales de agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA) participaron de forma directa en el operativo en Jalisco.

Refieren inteligencia, logística y presencia operativa. No matizan. No sugieren. Aseguran.

En México, la narrativa oficial es otra. Se presume la eficacia del Ejército Mexicano. Se repite la palabra “impecable”. Se subraya la soberanía.

Se insiste en que las Fuerzas Armadas ejecutaron la acción con precisión quirúrgica. Punto final.

El problema no es sólo quién jaló el gatillo. El problema es la opacidad. Si Estados Unidos participó de forma activa en territorio mexicano, el país enfrenta un asunto mayor: soberanía comprometida.

Si no participó, alguien infló la versión para enviar un mensaje político. Ambas opciones resultan inquietantes.

La historia reciente ofrece antecedentes incómodos. La cooperación bilateral en seguridad existe desde hace décadas. La llamada Iniciativa Mérida abrió la puerta a la asesoría, la inteligencia y el entrenamiento.

Washington no opera en México por cortesía; opera por interés.

El combate al narcotráfico forma parte de su agenda interna. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) representa una amenaza directa para el mercado de Estados Unidos y sus calles.

Si la operación fue cien por ciento mexicana, el gobierno debe mostrar pruebas contundentes. Si hubo apoyo estadounidense, también. La ambigüedad sólo alimenta sospechas. El silencio oficial deja espacio a la especulación y a la propaganda.

En este contexto, el discurso triunfalista luce precipitado. Celebrar un “operativo impecable” sin aclarar la intervención extranjera equivale a pedir un aplauso con los ojos vendados. La ciudadanía merece claridad. La soberanía no se defiende con boletines ambiguos ni con filtraciones interesadas.

No hay duda que la caída de “El Mencho” marca un parteaguas. También marca una prueba de transparencia. Si Washington operó en Jalisco, entonces México enfrenta una cesión de facto. Si no operó, alguien juega a magnificar la sombra estadounidense para obtener capital político. En ambos casos, la verdad importa más que la narrativa. Al menos así parece.

 
 
 

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