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Malestar del Bienestar

  • hace 23 horas
  • 2 min de lectura

Jaime Flores Martínez

Jueves 4 de junio del 2026.- Socialmente arrumbados a pesar del discurso oficial, cientos de miles de adultos mayores mexicanos padecen un auténtico viacrucis para obtener su raquítica pensión del “bienestar “.

Una mujer de 82 años habitante de la zona de Otay de Tijuana, reseña el calvario por el que transitan cientos de adultos mayores que —como ella— trabajosamente acuden por el apoyo económico gubernamental.

La señora en cuestión, asegura que hace más de 4 meses le recogieron su tarjeta de Bienestar con el argumento de que “en breve” se la renovarían.

Recuerda que un mes después acudió al Banco del Bienestar y después de 5 horas de espera le expidieron una hoja donde se precisaba que su nueva tarjeta estaba en proceso de envío.

Asegura que en esa ocasión le entregaron su limitada pero necesaria pensión, aunque asegura la mentada tarjeta no le ha llegado.

Precisa que, aunque algunos adultos mayores aseguran que “no tienen problema” porque a ellos no les han retirado la tarjeta, la señora en cuestión asegura que cientos de adultos mayores se apretujan a diario en las distintas oficinas del Bienestar para solicitar la reposición de su tarjeta.

En suposición propia, la señora intuye que el personal de esas oficinas hace lo necesario para que los adultos mayores se desesperen y desistan en su intención de recibir su reposición.

La señora afirma que, al tratarse de personas de la tercera edad, la mayoría de ellos están enfermos, discapacitados o simplemente por su edad difícilmente pueden pasar horas y horas de pie. Además, ni siquiera tienen la oportunidad de tener un baño cerca.

Cicuta intentó tener comunicación con la delegada de Programas del Bienestar en Baja California Carmen Antuna Cruz, pero seguramente la funcionaria dedica su tiempo a sacarse la borra del ombligo y no tiene tiempo de explicar por qué tanta inconformidad.

Ni siquiera el vocero de esa delegación Irvin Rojas tuvo la atención de atender “una consulta” solicitada por Cicuta.

Existe la impresión que Rojas se dedica a cuidarle la espalda a la señora Antuna, que como delegada del “bienestar” genera —precisamente— “malestar”.

 
 
 
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