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Gestión de identidades y accesos (IAM): El pilar de la seguridad corporativa

  • Foto del escritor: Cicuta Noticias
    Cicuta Noticias
  • hace 23 horas
  • 4 Min. de lectura

Por Víctor M Aviña Alva

Tijuana BC 08 de enero de 2026.- ¿Alguna vez te has detenido a pensar en cuántas llaves digitales manejas en tu día a día laboral? Entre el correo electrónico, la plataforma de gestión de proyectos, el acceso a la nube y las carpetas compartidas, parece que llevamos un llavero virtual gigante. Ahora, imagina el caos que sería para una empresa con cientos de empleados si cada uno tuviera esas llaves sin ningún control. Aquí es donde entra en juego la Gestión de identidades y accesos, conocida comúnmente como IAM por sus siglas en inglés. Lejos de ser un concepto aburrido y puramente técnico, el IAM es como el recepcionista inteligente de un edificio de máxima seguridad: Se encarga de verificar que tú seas quien dices ser y de que solo puedas entrar a las oficinas para las que tienes permiso, ni una más ni una menos.

En el mundo digital actual, donde el trabajo remoto es la norma y las oficinas físicas han perdido sus muros, el perímetro de seguridad ya no es una red de cables en un edificio, sino la identidad de cada persona. Por eso, implementar un sistema de IAM sólido se ha convertido en la prioridad número uno para cualquier organización que quiera dormir tranquila. No se trata solo de poner una contraseña difícil, sino de crear un ecosistema donde la tecnología trabaje a tu favor para que entrar a tus herramientas de trabajo sea fluido para ti, pero imposible para un atacante.

Quién eres y qué puedes hacer: La base del control inteligente

Para entender cómo funciona el IAM, debemos dividirlo en dos procesos que suelen confundirse pero que son diferentes: La autenticación y la autorización. La autenticación es el primer paso, donde demuestras tu identidad, generalmente a través de algo que sabes como una contraseña, algo que tienes como tu teléfono móvil, o algo que eres como tu huella digital. Una vez que el sistema sabe que eres tú, entra en juego la autorización, que es el conjunto de reglas que definen a qué documentos o aplicaciones tienes acceso según tu puesto en la empresa.

La importancia de este control es vital porque el eslabón más débil en la seguridad suele ser el factor humano. De hecho, los datos más recientes son reveladores: El 74% de todas las brechas de seguridad detectadas durante el último año tuvieron como origen un error humano, ya sea por el robo de credenciales, errores de configuración o ingeniería social (Fuente: Verizon Data Breach Investigations Report, 2025). Al utilizar un sistema de IAM, la empresa reduce drásticamente este riesgo, ya que puede implementar políticas como el inicio de sesión único (SSO), que te permite usar una sola llave maestra segura para todo, evitando que tengas que recordar veinte contraseñas distintas que probablemente terminarías anotando en un papelito pegado al monitor.

Un escudo contra el fraude: Autenticación multifactor y el modelo de confianza cero

Otro elemento estrella dentro del mundo del IAM es la Autenticación de múltiples factores (MFA). Seguramente ya la usas en tu banco cuando te piden un código que llega por SMS o una notificación en una aplicación después de poner tu clave. Este simple paso extra es capaz de detener la gran mayoría de los ataques automáticos de los hackers. En el entorno corporativo, esto se combina con una filosofía llamada "Confianza cero" o Zero Trust. La idea es sencilla: El sistema no confía en nadie por defecto, aunque estés conectado desde la red de la oficina. Siempre verifica tu identidad y el estado de seguridad de tu dispositivo antes de dejarte pasar.

El mercado de estas soluciones está creciendo a un ritmo impresionante porque las empresas han entendido que la prevención es mucho más barata que remediar un ataque. Se estima que el mercado global de gestión de identidades y accesos alcanzará un valor de 32.5 mil millones de dólares para el año 2028, impulsado principalmente por la necesidad de proteger entornos de trabajo híbridos y en la nube (Fuente: MarketsandMarkets, 2024). Esta inversión se traduce en una mayor eficiencia, ya que cuando un nuevo empleado llega a la empresa, el sistema de IAM puede asignarle automáticamente todos sus accesos en cuestión de minutos, y eliminarlos con la misma rapidez cuando se retira, evitando las peligrosas "cuentas fantasma" que quedan olvidadas y abiertas a posibles intrusos.

Finalizando: Una cultura de seguridad que te protege a ti también

En conclusión, la Gestión de identidades y accesos es mucho más que un conjunto de reglas informáticas; es la base sobre la cual se construye la confianza en el entorno digital profesional. Al asegurar que cada persona tenga el acceso justo y necesario, las empresas no solo protegen sus datos más valiosos, sino que también facilitan la vida del usuario al simplificar el proceso de entrada a las herramientas diarias.

Adoptar buenas prácticas de identidad digital es una responsabilidad compartida que nos beneficia a todos. Al final del día, una empresa segura es una empresa donde tú puedes trabajar con la tranquilidad de que tu identidad está protegida.

 
 
 

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